e-NEWSLETTER
     Bank Supervision in the Americas

Número 3

Octubre, 2005.

Nota Editorial
Audrey E. Anderson
Senior Deputy Governor
Bank of Jamaica

Durante mis dos años como Vice-Presidente de la Junta Directiva de ASBA, los mercados financieros han continuado evolucionando con mayor consolidación, expansión transfronteriza e innovación de productos y servicios. Al mismo tiempo, los estándares internacionales para la supervisión de la industria han continuado evolucionando, siendo el más notable el de Convergencia Internacional de las Medidas y Estándares de Capital: Un Marco Revisado – Basilea II.

Las autoridades de supervisión están siendo desafiadas de manera creciente en formas muy prácticas para sostener el paso con el grado y naturaleza de los cambios, tanto en el ambiente financiero como en las metodologías de supervisión. Algunas de estas preocupaciones prácticas son tan simples como el reclutamiento y mantenimiento de personal con la experiencia y habilidades requeridas; esto se hace aún más difícil en el contexto de tasas de remuneración que normalmente se encuentran por debajo de las de la industria de servicios financieros. Otras consideraciones prácticas incluyen la capacitación continua de los funcionarios de planta para asegurar de que permanezcan al corriente de las nuevas metodologías y estándares de supervisión y, notablemente, la adquisición de infraestructura de tecnología informática (TI) apropiada para apuntalar los procesos de negocio cambiantes y necesidades de la supervisión bancaria.

Me gustaría decir más respecto de adecuadas infraestructuras de TI, ya que este es un tema que es de importancia crítica en el apoyo a la conducción de una supervisión eficaz y que nosotros como supervisores bancarios regularmente no tratamos suficiente en varios foros.

En años recientes, las instituciones financieras han estado prestando creciente atención a sus infraestructuras de TI en reconocimiento de los beneficios operacionales y potencial que ello genera como ventaja competitiva, ya que negocios bancarios principales en el Siglo 21 son esencialmente conducidos por la tecnología. Para los supervisores es de igual importancia brindar mayor atención a la implementación de sistemas de TI que apoyen nuevas y crecientes necesidades de supervisión.

La supervisión requiere ser apoyada por sistemas de información que no solo tengan la capacidad de administrar grandes cantidades de información pero que incorporen acceso en tiempo real a poderosas herramientas de inteligencia de negocios. Muy importante, en la medida que los supervisores buscan transitar de visiones tradicionales retrospectivas hacia métodos y acciones de supervisión más proactivas y de visión de futuro, las infraestructuras de TI deben ser capaces de soportar técnicas de modelación y predicción para proyectar el desempeño de los bancos y sistemas bancarios en el contexto de desarrollo macro y microeconómico y progresión del sistema financiero. Tales sistemas requieren también ser seguros, ajustables y suficientemente flexibles para permitir la incorporación de nuevos datos y necesidades de procesamiento y ser capaces de integrarse con otras bases de información algunas de las cuales pueden ser de origen externo para la organización. Estas arquitecturas de TI son costosas y nosotros algunas veces tendemos a desanimarnos por el prospecto de la significativa inversión financiera requerida. Es una inversión, sin embargo, inevitable cuando se la considera a la luz del espectro de los números crecientes de conglomerados transfronterizos con el que los supervisores se encuentran ahora, la inminente introducción de un menú de metodologías de capital de Basilea II y responsabilidades relativas al seguimiento de infraestructuras y prácticas de AML/CFT, para nombrar algunos de nuestros mayores desafíos.

La necesidad de sistemas de TI robustos se intensifica contra el fondo de adopción de los Estándares Internacionales de Reporte Financiero (IFRS) por un número creciente de jurisdicciones. Esto puede dar lugar, en algunos países, a un régimen dual de seguimiento de medidas de contabilidad y reconocimiento de técnicas como resultado de divergencia crítica entre los IFRS y los principios de supervisión prudenciales, particularmente, en el área de reconocimiento de ganancias sobre activos improductivos.

Contra este fondo, los supervisores bancarios requieren estar involucrados en intercambios enriquecedores sobre las tecnologías de TI empleadas en sus jurisdicciones y sus fortalezas relativas, debilidades, éxitos y fracasos y explorar creativamente posibilidades de colaboración en proyectos de TI para reducir costos. Desearía también sugerir que las agencias de cooperación multilateral otorguen mayor consideración a la asistencia técnica en la forma de asesoría, y desarrollos de infraestructuras de TI para apuntalar la mejora en prácticas de supervisión que pueden ser necesarias para lograr un pleno cumplimiento de algunos de los Principios Básicos de Basilea. Como una asociación con una expresión de misión que habla de apoyar al “desarrollo de competencias y recursos en las Américas, a través de la efectiva provisión de servicios de capacitación y cooperación técnica..:” los miembros de ASBA con implementaciones exitosas de sistemas pueden también ser alentados a compartir su experiencia con miembros embarcados en proyectos de desarrollo de TI.

Un tema tangencial que ha sido objeto de un escrutinio supervisor más cercano en años recientes ha sido el riesgo operativo en instituciones financieras. Basilea II por primera vez introduce un requerimiento de capital prudencial para el riesgo operativo. Sin embargo, existe un aspecto de riesgo operativo que justifica mayor atención, pero para el cual puede no ser práctico legislar previsiones. Este tipo de riesgo operacional es uno que requiere una respuesta supervisora única que sea flexible y aplicable cuando el riesgo se produzca. El riesgo de interrupción de negocios que se produce por desastres naturales es uno que ha crecido en recientes años y que se ha presentado con fuerza en el 2004 y 2005. A tiempo de escribir, por primera vez en varios años, nos encontramos en la letra “T” para nombrar tormentas/huracanes Atlánticos, con la Tormenta Tropical Tammy amenazando la costa este de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU). Los países de ASBA han sufrido con la fuerza de los Huracanes Dennis, Emily, Stan y otros, con el más devastador siendo el impacto de Katrina y Rita en los EEUU. Muchos de nosotros estamos por primera vez enfrentando la experiencia de tratar con los resultados de tan catastróficos eventos y muchas lecciones importantes están siendo ahora aprendidas. No es suficiente para nosotros únicamente considerar cuan bien nuestras organizaciones están preparadas, o cuan bien nuestros bancos están preparados, pero es imperativo que contemos con lineamientos claramente documentados para respuestas de supervisión adecuadas para facilitar la recuperación del sector financiero y más ampliamente de la economía y sociedad en nuestras jurisdicciones.

En términos de continuidad de negocios, como supervisores hemos intuitivamente enfatizado en la revisión de la gerencia como parte de la evaluación del riesgo operacional de los autorizados y asegurándonos que las instituciones tengan los planes de continuidad de negocios necesarios, inclusive de facilidades de respaldos fuera de sus predios. Esto, para un número de islas más pequeñas puede significar ubicaciones fuera de sus fronteras, que facilitarán el reinicio de servicios de manera oportuna, con mínimas molestias para los clientes. Debemos también estar conscientes del hecho de que desastres naturales serios afectan no solo los procesos físicos de operación pero, críticamente, los balances de las instituciones financieras, ya que su principal activo – créditos – probablemente sea severamente impactado debido a la incapacidad de los prestatarios de atender sus obligaciones crediticias en el escenario inmediato al desastre. Es también razonable asumir que los clientes tendrán que hacer retiros significativos de depósitos o requerir avances de capital de trabajo para realizar reparaciones necesarias a edificios y maquinaria, aunque sea únicamente en un plazo intermedio hasta que los reclamos a los seguros se concreten. Los supervisores, por tanto, requieren considerar en su planificación de recuperación de desastres, la posibilidad de extender concesiones de supervisión limitadas y cuidadosamente administradas en materias como clasificación de créditos, requerimientos mínimos de liquidez, y límites de capital. Sin embargo, deben estar absolutamente claros sobre los límites que pueden tolerarse prudencialmente.

En conclusión, me ha complacido observar el notable avance en el perfil internacional de nuestra organización desde su creación. Creo que ahora es necesario para ASBA tomar ventaja de su elevado perfil y voz colectiva para hablar sobre temas de supervisión de nuestro interés. Así como lo hicimos en relación al Nuevo Acuerdo de Capital y su potencial impacto adverso para economías emergentes, ASBA debe hablar sobre otros temas significativos como los Estándares Internacionales de Reporte Financiero (IFRS). En tales importantes temas, que pretenden cambiar la forma esencial en la que las entidades están administradas, hay una necesidad absoluta de que los nuevos estándares reconozcan y consideren el carácter único de las instituciones de depósito y así evitar implicaciones potencialmente negativas que los IFRS, como se encuentran estructurados, pueden tener para el reconocimiento prudente de capital e ingresos. Con una membresía de treinta cuatro jurisdicciones, ASBA puede apalancar su posición para comandar la atención de cuerpos internacionales, de una forma en que grupos regionales más pequeños o jurisdicciones individuales no podrían hacerlo. Al dejar la oficina de la Vice Presidencia de la Asociación, deseo hacer conocer mi satisfacción por haber servido a esta organización a este nivel. Deseo éxitos a los nuevos miembros de la Junta e insto el continuo compromiso de la membresía al trabajo de la organización.

 

AUDREY ELAINE ANDERSON

Mrs. Anderson, a graduate of the University of the West Indies is a career Central Banker who was appointed Senior Deputy Governor of the Bank of Jamaica in April 2005 and also occupies the statutory position of Deputy Supervisor of Banks and Financial Institutions (the Central Bank Governor being the Supervisor).

In her role as Deputy Supervisor of Banks and Financial Institutions, Mrs. Anderson has guided and overseen the strengthening of supervisory capabilities and structures at the Central Bank of Jamaica, having been an integral contributor to the major review and revamping of banking legislation enacted in December 1992 and subsequent ground-breaking amendments passed in October 1997 and March 2002. She also served as a member of the Task Force on Financial Services Supervision established by the Minister of Finance, which advised on and brought into being, in mid 2001, a new regulatory Commission, the Financial Services Commission, to supervise all non-deposit taking financial entities. Mrs. Anderson served as one of the initial Directors of the Financial Sector Adjustment Company (FINSAC), a vehicle established by the Government to deal with the liquidity and solvency problems of the insurance and banking sectors in the mid 1990s. She is now a member of the Financial Regulatory Council established in October 2000 to coordinate regulatory policy for the entire financial system.

Mrs. Anderson holds the Chairmanship of the Financial Crimes Legislative Task Force established by the Minister of Finance to determine and advise on the priorities in reforming the existing framework for the combating of financial crimes, including the areas of money laundering and the financing of terrorism. She is also the Coordinator or Prime Contact for Jamaica’s responsibilities as a member of the Caribbean Financial Action Task Force, and in 2004 was awarded the national honor of Commander of the Order of Distinction.

Mrs. Anderson served as Chair for the Caribbean Group of Banking Supervisors on two occasions, 1994 and for a two year term 2003-2004. She recently completed a two year term as Deputy Chairman of the Association of Banking Supervisors of the Americas (ASBA).

Mrs. Anderson has participated in several regional and international banking and supervisory conferences, and has presented papers on a number of relevant bank supervision issues inclusive of chairing a Workshop on Banking Insolvency at the 11th International Conference of Banking Supervisors in September 2000.

Atras

 

DISCLAIMER / COPYRIGHT
Published by the Association of Supervisors of Banks of the Americas ("ASBA"). Offices located in Juventino Rosas No. 70 Desp. 502 Col. Guadalupe Inn, Mexico D.F. C.P. 01020 Mexico. Subscriptions: please write to newsletter@asba-supervision.org or call (5255 5662-2134). Total or partial reproduction is prohibited, except with authorization. All rights reserved. The information contained herein has been obtained by ASBA from generally reliable public sources or from its Members. Nevertheless, given the possibility of human and / or mechanical error, ASBA does not guarantee the accuracy, adequacy or integrity of any information, and is not liable for any mistakes, omissions, or for the results derived from the use of the information. The opinions and statements contained in the articles and documents are the absolute responsibility of the authors and do not reflect the views of the Association of Supervisors of Banks of the Americas, its Boards of Directors or its Executive Secretariat. Without limitation of any other rights, ASBA explicitly reserves the right to distribute this document within the supervisory community and receives no fees for such distribution.