Durante mis dos años como Vice-Presidente de la Junta
Directiva de ASBA, los mercados financieros han continuado evolucionando con
mayor consolidación, expansión transfronteriza e innovación de productos y
servicios. Al mismo tiempo, los estándares internacionales para la supervisión
de la industria han continuado evolucionando, siendo el más notable el de
Convergencia Internacional de las Medidas y Estándares de Capital: Un Marco
Revisado – Basilea II.
Las autoridades de supervisión están siendo desafiadas de
manera creciente en formas muy prácticas para sostener el paso con el grado y
naturaleza de los cambios, tanto en el ambiente financiero como en las
metodologías de supervisión. Algunas de estas preocupaciones prácticas son tan
simples como el reclutamiento y mantenimiento de personal con la experiencia y
habilidades requeridas; esto se hace aún más difícil en el contexto de tasas de
remuneración que normalmente se encuentran por debajo de las de la industria de
servicios financieros. Otras consideraciones prácticas incluyen la capacitación
continua de los funcionarios de planta para asegurar de que permanezcan al
corriente de las nuevas metodologías y estándares de supervisión y,
notablemente, la adquisición de infraestructura de tecnología informática (TI)
apropiada para apuntalar los procesos de negocio cambiantes y necesidades de la
supervisión bancaria.
Me gustaría decir más respecto de adecuadas infraestructuras
de TI, ya que este es un tema que es de importancia crítica en el apoyo a la
conducción de una supervisión eficaz y que nosotros como supervisores bancarios
regularmente no tratamos suficiente en varios foros.
En años recientes, las instituciones financieras han estado
prestando creciente atención a sus infraestructuras de TI en reconocimiento de
los beneficios operacionales y potencial que ello genera como ventaja
competitiva, ya que negocios bancarios principales en el Siglo 21 son
esencialmente conducidos por la tecnología. Para los supervisores es de igual
importancia brindar mayor atención a la implementación de sistemas de TI que
apoyen nuevas y crecientes necesidades de supervisión.
La supervisión requiere ser apoyada por sistemas de
información que no solo tengan la capacidad de administrar grandes cantidades de
información pero que incorporen acceso en tiempo real a poderosas herramientas
de inteligencia de negocios. Muy importante, en la medida que los supervisores
buscan transitar de visiones tradicionales retrospectivas hacia métodos y
acciones de supervisión más proactivas y de visión de futuro, las
infraestructuras de TI deben ser capaces de soportar técnicas de modelación y
predicción para proyectar el desempeño de los bancos y sistemas bancarios en el
contexto de desarrollo macro y microeconómico y progresión del sistema
financiero. Tales sistemas requieren también ser seguros, ajustables y
suficientemente flexibles para permitir la incorporación de nuevos datos y
necesidades de procesamiento y ser capaces de integrarse con otras bases de
información algunas de las cuales pueden ser de origen externo para la
organización. Estas arquitecturas de TI son costosas y nosotros algunas veces
tendemos a desanimarnos por el prospecto de la significativa inversión
financiera requerida. Es una inversión, sin embargo, inevitable cuando se la
considera a la luz del espectro de los números crecientes de conglomerados
transfronterizos con el que los supervisores se encuentran ahora, la inminente
introducción de un menú de metodologías de capital de Basilea II y
responsabilidades relativas al seguimiento de infraestructuras y prácticas de
AML/CFT, para nombrar algunos de nuestros mayores desafíos.
La necesidad de sistemas de TI robustos se intensifica contra
el fondo de adopción de los Estándares Internacionales de Reporte Financiero
(IFRS) por un número creciente de jurisdicciones. Esto puede dar lugar, en
algunos países, a un régimen dual de seguimiento de medidas de contabilidad y
reconocimiento de técnicas como resultado de divergencia crítica entre los IFRS
y los principios de supervisión prudenciales, particularmente, en el área de
reconocimiento de ganancias sobre activos improductivos.
Contra este fondo, los supervisores bancarios requieren estar
involucrados en intercambios enriquecedores sobre las tecnologías de TI
empleadas en sus jurisdicciones y sus fortalezas relativas, debilidades, éxitos
y fracasos y explorar creativamente posibilidades de colaboración en proyectos
de TI para reducir costos. Desearía también sugerir que las agencias de
cooperación multilateral otorguen mayor consideración a la asistencia técnica en
la forma de asesoría, y desarrollos de infraestructuras de TI para apuntalar la
mejora en prácticas de supervisión que pueden ser necesarias para lograr un
pleno cumplimiento de algunos de los Principios Básicos de Basilea. Como una
asociación con una expresión de misión que habla de apoyar al “desarrollo de
competencias y recursos en las Américas, a través de la efectiva provisión de
servicios de capacitación y cooperación técnica..:” los miembros de ASBA con
implementaciones exitosas de sistemas pueden también ser alentados a compartir
su experiencia con miembros embarcados en proyectos de desarrollo de TI.
Un tema tangencial que ha sido objeto de un escrutinio
supervisor más cercano en años recientes ha sido el riesgo operativo en
instituciones financieras. Basilea II por primera vez introduce un requerimiento
de capital prudencial para el riesgo operativo. Sin embargo, existe un aspecto
de riesgo operativo que justifica mayor atención, pero para el cual puede no ser
práctico legislar previsiones. Este tipo de riesgo operacional es uno que
requiere una respuesta supervisora única que sea flexible y aplicable cuando el
riesgo se produzca. El riesgo de interrupción de negocios que se produce por
desastres naturales es uno que ha crecido en recientes años y que se ha
presentado con fuerza en el 2004 y 2005. A tiempo de escribir, por primera vez
en varios años, nos encontramos en la letra “T” para nombrar tormentas/huracanes
Atlánticos, con la Tormenta Tropical Tammy amenazando la costa este de los
Estados Unidos de Norteamérica (EEUU). Los países de ASBA han sufrido con la
fuerza de los Huracanes Dennis, Emily, Stan y otros, con el más devastador
siendo el impacto de Katrina y Rita en los EEUU. Muchos de nosotros estamos por
primera vez enfrentando la experiencia de tratar con los resultados de tan
catastróficos eventos y muchas lecciones importantes están siendo ahora
aprendidas. No es suficiente para nosotros únicamente considerar cuan bien
nuestras organizaciones están preparadas, o cuan bien nuestros bancos están
preparados, pero es imperativo que contemos con lineamientos claramente
documentados para respuestas de supervisión adecuadas para facilitar la
recuperación del sector financiero y más ampliamente de la economía y sociedad
en nuestras jurisdicciones.
En términos de continuidad de negocios, como supervisores
hemos intuitivamente enfatizado en la revisión de la gerencia como parte de la
evaluación del riesgo operacional de los autorizados y asegurándonos que las
instituciones tengan los planes de continuidad de negocios necesarios, inclusive
de facilidades de respaldos fuera de sus predios. Esto, para un número de islas
más pequeñas puede significar ubicaciones fuera de sus fronteras, que
facilitarán el reinicio de servicios de manera oportuna, con mínimas molestias
para los clientes. Debemos también estar conscientes del hecho de que desastres
naturales serios afectan no solo los procesos físicos de operación pero,
críticamente, los balances de las instituciones financieras, ya que su principal
activo – créditos – probablemente sea severamente impactado debido a la
incapacidad de los prestatarios de atender sus obligaciones crediticias en el
escenario inmediato al desastre. Es también razonable asumir que los clientes
tendrán que hacer retiros significativos de depósitos o requerir avances de
capital de trabajo para realizar reparaciones necesarias a edificios y
maquinaria, aunque sea únicamente en un plazo intermedio hasta que los reclamos
a los seguros se concreten. Los supervisores, por tanto, requieren considerar en
su planificación de recuperación de desastres, la posibilidad de extender
concesiones de supervisión limitadas y cuidadosamente administradas en materias
como clasificación de créditos, requerimientos mínimos de liquidez, y límites de
capital. Sin embargo, deben estar absolutamente claros sobre los límites que
pueden tolerarse prudencialmente.
En conclusión, me ha complacido observar el notable avance en
el perfil internacional de nuestra organización desde su creación. Creo que
ahora es necesario para ASBA tomar ventaja de su elevado perfil y voz colectiva
para hablar sobre temas de supervisión de nuestro interés. Así como lo hicimos
en relación al Nuevo Acuerdo de Capital y su potencial impacto adverso para
economías emergentes, ASBA debe hablar sobre otros temas significativos como los
Estándares Internacionales de Reporte Financiero (IFRS). En tales importantes
temas, que pretenden cambiar la forma esencial en la que las entidades están
administradas, hay una necesidad absoluta de que los nuevos estándares
reconozcan y consideren el carácter único de las instituciones de depósito y así
evitar implicaciones potencialmente negativas que los IFRS, como se encuentran
estructurados, pueden tener para el reconocimiento prudente de capital e
ingresos. Con una membresía de treinta cuatro jurisdicciones, ASBA puede
apalancar su posición para comandar la atención de cuerpos internacionales, de
una forma en que grupos regionales más pequeños o jurisdicciones individuales no
podrían hacerlo. Al dejar la oficina de la Vice Presidencia de la Asociación,
deseo hacer conocer mi satisfacción por haber servido a esta organización a este
nivel. Deseo éxitos a los nuevos miembros de la Junta e insto el continuo
compromiso de la membresía al trabajo de la organización.
|
AUDREY ELAINE ANDERSON
Mrs. Anderson, a graduate of the
University of the West Indies is a career Central Banker who was
appointed Senior Deputy Governor of the Bank of Jamaica in April
2005 and also occupies the statutory position of Deputy Supervisor
of Banks and Financial Institutions (the Central Bank Governor being
the Supervisor).
In her role as Deputy Supervisor
of Banks and Financial Institutions, Mrs. Anderson has guided and
overseen the strengthening of supervisory capabilities and
structures at the Central Bank of Jamaica, having been an integral
contributor to the major review and revamping of banking legislation
enacted in December 1992 and subsequent ground-breaking amendments
passed in October 1997 and March 2002. She also served as a member
of the Task Force on Financial Services Supervision established by
the Minister of Finance, which advised on and brought into being, in
mid 2001, a new regulatory Commission, the Financial Services
Commission, to supervise all non-deposit taking financial entities.
Mrs. Anderson served as one of the initial Directors of the
Financial Sector Adjustment Company (FINSAC), a vehicle established
by the Government to deal with the liquidity and solvency problems
of the insurance and banking sectors in the mid 1990s. She is now a
member of the Financial Regulatory Council established in October
2000 to coordinate regulatory policy for the entire financial system.
Mrs. Anderson holds the
Chairmanship of the Financial Crimes Legislative Task Force
established by the Minister of Finance to determine and advise on
the priorities in reforming the existing framework for the combating
of financial crimes, including the areas of money laundering and the
financing of terrorism. She is also the Coordinator or Prime Contact
for Jamaica’s responsibilities as a member of the Caribbean
Financial Action Task Force, and in 2004 was awarded the national
honor of Commander of the Order of Distinction.
Mrs. Anderson served as Chair for
the Caribbean Group of Banking Supervisors on two occasions, 1994
and for a two year term 2003-2004. She recently completed a two year
term as Deputy Chairman of the Association of Banking Supervisors of
the Americas (ASBA).
Mrs. Anderson has participated in
several regional and international banking and supervisory
conferences, and has presented papers on a number of relevant bank
supervision issues inclusive of chairing a Workshop on Banking
Insolvency at the 11th International Conference of Banking
Supervisors in September 2000. |