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Nota Editorial
Objetivo de la Supervisión Bancaria
Una revisión de los objetivos de las diferentes instituciones de supervisión bancaria en la región
muestra una amplia variedad que, vista por los clientes del mercado financiero, puede llevar a
confusiones sobre el rol del supervisor bancario y sobre el bien público que procura.
Las diferentes definiciones del rol del supervisor bancario en la región cubren desde la
protección del consumidor de servicios financieros hasta el velar por que las entidades bajo
supervisión cumplan con las normas establecidas y ejerzan la más amplia fiscalización sobre sus
operaciones y negocios. Este rango de objetivos no promueve una comprensión clara del rol del
supervisor bancario que, en documentos públicos, incluye aspectos como la protección de los
fondos de los depositantes, el mantenimiento de un sistema financiero estable, la promoción de
la competencia en sistema bancario, la defensa de los derechos del consumidor en su relación
con las intermediarias financieras, e incluso el evitar el abuso, la usura y la utilización del dinero
de los clientes en beneficio de las instituciones del sistema financiero. No debe por ello
sorprender que, cuando se presentan problemas en el sector financiero, los legisladores, los
ciudadanos, las empresas y todos aquellos amenazados por los efectos negativos de una
potencial crisis financiera, vuelquen su atención al supervisor bancario y le pidan cuentas por su
labor.
Para aclarar este tema y promover una discusión constructiva sobre el rol e importancia del
supervisor bancario, es esencial compartir algunas conclusiones de discusiones realizadas al
interior de la Asociación. En estas, se llegó a la conclusión que el rol primario del supervisor es el
de promover la estabilidad financiera. Este objetivo es sencillo en su planteamiento pero
complejo en su implementación porque depende de la comprensión que se tenga del concepto
de estabilidad financiera así como de la calidad del marco institucional en el que la supervisión
se lleva a cabo, de la calidad de sus recursos humanos e informáticos y de los poderes que se le
deleguen al supervisor para actuar oportunamente en casos de crisis.
En términos generales la estabilidad financiera se alcanza o se mantiene cuando un sistema
financiero opera sin mayores sobresaltos o efectos no deseados sobre el desarrollo presente y
futuro de una economía y cuando muestra solvencia para absorber cambios desfavorables en las
variables económicas y otro tipo de shocks. En este marco, el supervisor bancario debe velar por
que las entidades bajo su vigilancia desarrollen sus actividades de forma sólida, transparente y
con una rentabilidad adecuada. Para ello, el supervisor debe contribuir al desarrollo de normas
legales y de regulación, así como velar para que en las entidades bajo su supervisión haya
congruencia entre el nivel de exposición a riesgos que asumen en la conducción de sus
actividades y el capital que éstas mantienen para hacer frente a potenciales pérdidas.
Consecuentemente, el supervisor bancario, al contribuir a la estabilidad financiera apoya el
desarrollo de las actividades económicas en una sociedad. Por ello, los clientes de este sector
del sistema financiero debieran ser los primeros interesados porque la supervisión sea idónea y
que ésta persiga sus objetivos sin interferencias de ningún tipo por parte de las entidades bajo
supervisión y del gobierno.
El establecimiento de objetivos adecuados es solo una parte del camino. Se necesitan personas
adecuadas para ejecutar las actividades necesarias para alcanzar dichos objetivos. Por ello, se
requiere que el supervisor bancario sea una persona de alto valor moral y ético y cuente con un
conocimiento profundo de los aspectos técnicos, legales y estructurales de las actividades de
intermediación financiera. Asimismo, por la importancia de su rol, es esencial que el personal de
las entidades de supervisión bancaria, así como los sistemas de información de apoyo a sus
labores, sean de la más alta calidad técnica y que el personal cuente con el suficiente respaldo
presupuestario y legal para que su trabajo se desarrolle de manera ininterrumpida y protegida de
ataques legales que, normalmente, solo retrasan la toma oportuna de decisiones.
Por lo anotado, debe entenderse que una condición clave para que el supervisor bancario
desarrolle su tarea en beneficio del adecuado funcionamiento de una economía y de la sociedad
toda, es que pueda hacerlo sin interferencia del sector supervisado ni del gobierno. La
intervención en las labores del supervisor bancario debilita la confianza del público en el
funcionamiento del sistema financiero, mina la efectividad de la intermediación financiera y
posterga el siempre anhelado crecimiento económico. Por ello, el supervisor, en retorno, debe
privilegiar la rendición de cuentas y la transparencia, estableciendo mecanismos claros a través
de los cuáles rinda cuentas al Estado, a las empresas y a la sociedad.
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